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Erase una vez

Erase una vez es una visión un poco diferente de cuentos clásicos infantiles, donde podremos encontrar a Hansel & Gretel, El Patio Feo, La Tortuga y la Liebre y muchos otros.
Boada introduce en todas sus historias una sutil matización que, en general, está ausente en los cuentos infantiles: la búsqueda de la libertad. Y este aprendizaje de la libertad que propone Boada no es sólo cosa de niños, si no todo lo contrario.

 

Erase una vez
Dibujo y guión: Boada
68 páginas color

Los felices noventa

Barcelona 1991. La ciudad está patas arriba preparándose para las olimpiadas, una fuerza destructora que promete arrasar con cualquier rastro de una época que para algunos fue histórica. Por ejemplo para Luz, una pija de toda la vida que no tiene ninguna prisa en asumir su madurez y que se pone sentimental cuando recuerda las noches etílicas en el Zeleste, los viajes de tripi y las felices bacanales en que acababan todas las fiestas. Desde que se separó de Eduardo, Luz vive con sus dos hijos: Juana, una pieza sin oficio ni beneficio, y Cristian, baranda ennoviado con Esmeralda, una aficionada a los trapicheos que además es actriz en las películas de Alejandro, un cuarentón tirando a cursi para quien trabaja Patricia, la mejor amiga de Luz, otra cabecita loca que también reniega de los tópicos familiares…

Juntos, revueltos y secundados por un puñado de secundarios que van y vienen y a veces se quedan a dormir, los miembros de esta tropa disfuncional configuran un fresco de lo que fue la Barcelona convulsa y resistente de los años noventa. Un tiempo que tal vez ya pasó pero para el que nunca es tarde.

Los felices 90 es una serie dibujada por Boada con guiones de Onliyú. La primera parte de la historia apareció a finales de 1990 y principios de 1991 en la revista El Víbora. La segunda parte la retomaron en 1992, en la misma revista.

 

Los felices noventa
Dibujo: Boada
Guión: Onliyú
132 páginas b/n

Don Cipotón

El monstruo del doctor Frankestein fue repudiado en su día por su espantosa apariencia, que ocultaba una tremenda ternura. Don Cipotón, cuyo físico deja convertido al otro en un Adonis, aprende de la mano de su Frankenstein particular, Pepe Boada, lo que hay que saber sobre la humillación y sobre el amor. Nace en un vertedero pero no se sabe diferente hasta que los humanos hacen irrupción en su vida. Sufre, aprende, huye y folla. Y no por casualidad, las mujeres (Amelia, las monjitas, Charo) consiguen que su cuerpo y su alma tengan sentido. Todos los sentidos. Y esta vez la historia acaba bien.
Esta historia apareció serializada en la revista El Víbora y posteriormente en la colección Historias Cortas número 14. Boada comenzó a colaborar con la revista en 1983 y publicó un montón de historietas hasta el año 1986.

En 1983 Pepe Boada se unió a El Víbora, una revista de la cual se convirtió en un colaborador habitual. Después de una serie de historias cortas que creó el personaje de ‘Don Cipotón’. Otras series para El Víbora fueron ‘Érase una vez’ que ofrece una visión adulta de los cuentos clásicos y fábulas y ‘Mi vida como fantasma’, una serie de historias cortas acerca de un hombre fallecido, que observa la vida hoy en día como un fantasma.

 

Don Cipotón
Dibujo y guión: Boada
52 páginas b/n