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Encender una hoguera

En 1896 se descubrieron ricos yacimientos de oro al norte de Canadá, en Klondike. Muchos aventureros se dirigieron hacia allí, a pesar de las duras condiciones climáticas, en busca de un futuro mejor. Jack London nos escribe la historia de uno de estos aventureros, que bien podría ser la de toda una generación.

Encender una hoguera es una gran obra yla labor de Chabouté es encomiable. Se basa en la calidad literaria de un relato de Jack London para recrear un cuento de gran intensidad dramática y mejor guión, llevando la historia a un nivel desgarrador, tal como lo consiguió London con palabras.

La calidad de las imágenes y su expresividad hacen posible leer este relato sin prestar atención al texto escrito, es tal la agilidad de las imágenes y tan explicitas, que visionar el cuento es una delicia.

El relato de London nos muestra a un aventurero, de los muchos que quisieron hacerse rico buscando oro en las minas aparecidas a finales del siglo XIX en el norte de Canadá, que además se cree autosuficiente para atravesar desiertos de nieve sin más compañía que su perro.

 

Encender una hoguera
Dibujo y guión: Chabouté
64 páginas color

Plenilunio

Édouard es un mezquino funcionario que trabaja en la seguridad social. Racista, misógino, pelota, intolerante y reaccionario, verá saltar por los aires en una sola noche las viejas costumbres a las que se aferra. Al final de una jornada de trabajo, su jefe le pide que entregue en mano una carta urgente esa misma noche, y forzosamente obligado a abandonar la rutina, se adentra en un territorio cada vez más inhóspito, convertido en patético juguete del influjo de la luna llena. Chabouté sumerge a su héroe en una noche que no parece tener fin, en una historia cargada de humor negro.

 

Plenilunio
Dibujo y guión: Chabouté
120 páginas b/n

Algunos días de verano

Un crío cuyos padres están en vías de separación pasa unos días alojado en una granja rural al cuidado de un matrimonio de abuelos. El niño urbanita irá descubriendo la sabiduría de la gente del campo y el encanto de actividades relajantes y en comunión con la naturaleza, como la pesca con mosca. Algunos días de verano es un cómic lleno de sensibilidad y con algunos momentos brillantes, un trabajo luminoso y pleno de texturas, quizá lo más destacable de esta obra sea el manejo de los silencios y el empleo de la gestualidad en los rostros de los personajes para transmitirnos profundas sensaciones. Fue sin duda el gran descubrimiento del Angouleme de 1999.

Christophe Chabouté (Altkirck 1967) nació en la Alsacia franco-germana. Estudió Bellas Artes en Angoulême y publicó sus primeros dibujos en 1993 en Les Récits, un álbum colectivo sobre Arthur Rimbaud. Sin embargo, se da a conocer en 1998 con el album ‘Sorcières’. A continuación publica ‘Zoé’ y ‘Algunos días de verano’. También es ilustrador de novelas para jóvenes. Es un gran amante del mundo rural en el que vive y desarrolla sus historias.

 

Algunos días de verano
Dibujo y guión: Chabouté
36 páginas b/n