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Alta tensión

Si hay una firma que representa a la perfección la faceta más sórdida y turbulenta del paisaje urbano de los años ochenta, ésa es la de Alfredo Pons, uno de los estandartes de la revista El Víbora y todo un cronista en clave de género negro que se sentó a dibujar para entregarnos la vida a pie de calle.

Alta tensión reúne en sus páginas una irresistible galería de tipologías humanas que evolucionan en bares, callejones, clubes nocturnos, habitaciones de hotel o tras las cortinas de aquella ventana, la única con la luz prendida a estas horas de la madrugada…

Esta antología atesora la voz de un autor que se hizo la ciudad de arriba abajo para luego narrarnos con precisión lo que en ella ocurría, las razones y los motivos de cada uno de sus individuos, sus corazones negros, la frustración que los une y que los separa, el sexo, la ilusión y la catarata incontenible de sus pasiones.

 

Alta tensión
Dibujo y guión: Pons
148 páginas b/n

Ansiedad

Ángel Colomer es un niño de doce años de carácter precoz que vive en una gran cuidad con su tía Cristina, por la que siente un curioso afecto y con su madre, Elena, quien junto a su socio, Lucas Mir, regenta un cabaret en el que también trabaja Cristina.

Por otro lado, su padre, Juan Carlos Colomer, hace un tiempo que se encuestra en prisión, cosa que Ángel desconoce, y dentro de la mafia de la galería hay un portugués apodado el extranjero que intenta violar a un amigo de Juan Carlos, lo que provoca una violenta pelea de la que el portugués sale mal librado. Colomer va a parar a una celda de castigo. Su abogado, Antonio Ballesteros, está tratando de consiguir la libertad condicional.

La mayor parte del tiempo Ángel lo pasa en compañía de Manuel Ortega, su mejor amigo, con el que comparte las horas de clase y las confidencias. En una ocasión se hacen amigos de una pandilla de manguis, y mientras están merodeando cerca del cabaret, Ángel descubre el complot que el socio y el abogado de su padre mantienen para que este no pueda salir de la carcel.

Ángel huye del cabaret con Sebas, un mangui que conoce y que lo lleva a casa de Jacinta a pasar la noche, allí, estimulado por su primer canuto, descubre los placeres de la carne y la imaginación…

Alfredo Pons comenzó a publicar Ansiedad en 1982, en el número 30 de la revista El Víbora. Tras cinco capítulos consecutivos la serie empezó a aparecer esporádicamente en diversos números, hasta el capítulo 12, que apareció en 1985 (número 68) y terminaba con un ‘continuará’…

Pero nunca más continuó…

¿Qué pasó?

Escalera de vecinos

Escalera de vecinos. Cada una es un microcosmos. Por esta suben y bajan un conserje ex-anarquista, otro que sirvió en la benemérita, una chica de alterne, cuatro macarrillas sus dos chorbas, una puta argentina, un cliente más bien mosqueante, la madame, una pareja que se aburre, un hermano y una hermana que no lo son tanto, una mujer que está sola, una chica que no se sabe si se pincha o no, el marido de la mujer que está sola, el amigo de la chica que no se sabe si se pincha o no, y así prosigue a diario el desfile de vecinos por la escalera de Pons. Tal vez esta no sea tan particular, después de todo.
Estas historias fueron publicadas por episodios en la revista El Víbora en los años ochenta. Posteriormente publicadas en álbum.

 

Escalera de vecinos
Dibujo y guión: Pons
88 páginas b/n

María Lanuit

Aquí está la racopilación de episodios de María Lanuit, esta protagonista de la noche barcelonesa, bailarina de un mediocre cabaret de las Ramblas, una heroína de lo más atractiva y marchosa envuelta en historias de amor y masacre. Maria Lanuit tiene que vérselas desde con mafioso de gafas negras que quiere jugársela hasta con majaras que la quieren para tirarse el rollo espiritista con su madre. Son los gajes del oficio, el más antiguo del mundo, en el que igual das como recibes.
Antes de María Lanuit van las historias: Solo, La eterna fama, Lady Day, El pianista y Fred.
Después: Nocturno, donde la vida de sus personajes se van entrecruzando a los largo de sus cuatro capítulos; Caín el Asesino y algunas otras historia cortas.
Estas historias fueron publicadas por episodios en la revista El Víbora en los años ochenta. Posteriormente publicadas en álbum.

 

María Lanuit
Dibujo y guión: Pons
104 páginas b/n

Amigas

Amigas. Historias bajo la tristeza de la separación. Historias de sangre dulce y caliente. Historias de la madre posesiva que espía los libidinosos amores del hijo cuarentón. Historias del olvidado actor que descubre la infidelidad de su esposa. Historias de la provinciana que pierde su virginidad en la noria del parque de atracciones. Historias de vicio, de miedo, de crímenes.

Amigos. Historias cotidianas. Historias de playas y guiris. Historias de chavales, drogas y sexo. Historias tremendas. Historias que no siempre tienen un final feliz. Estas historias fueron publicadas por episodios en la revista El Víbora en los años ochenta y posteriormente publicadas en álbum.

Alfredo Pons fue un historietista español, nacido en Barcelona en 1958 y fallecido en 2002. Fue uno de los representantes de la denominada línea chunga, variante autóctona del cómic underground. En 1979 formó parte del equipo que fundó la revista El Víbora, donde desarrolló series como Amigas, Internas, María Lanuit, Lumis, Sarita o Escalera de vecinos, y se convirtió en uno de los mayores exponentes del cómic español.

 

Amigas
Dibujo y guión: Pons
94 páginas b/n